sábado, 27 de septiembre de 2008 1 se atrevieron a comentar

Empty Desire

Para el protagonista (aun vivo): Manuel Alejandro Tejero Alcalde, un deseo sumamente extraño.

(Aviso Comunal: Yo, Gabriela Bocanegra no me declaro a nadie Moreno... y menos lo voy a hacer contigo, asi que, sigue soñando... PATÉTICO).

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Sus ojos anticipaban la explicación que daría horas después. Abbigail se encontraba frente a la portátil revisando las fotos de su primo que celosamente guardaba. Él la había abandonado un año antes ahorcándose con la soga que colgaba de su cortina. Ella desde entonces se encontraba perdida en los vagos recuerdos que deja una muerte.
Creo que iré a ver a Manuel – dijo minutos después – seguro que él me espera. Esas fueron las últimas palabras que pronunció antes de apresar el pequeño cuchillo de cocina y salir de su casa.

El camino se hizo infinito. Algo filudo se abatía en su pecho. Me las pagará – pensó – y pasó sus ojos por encima de la gente para perderse en las miradas de la multitud. Cuando llegó a su destino, comprendió que el objetivo primero no era hacerle daño, sino remplazar el dolor espiritual por el físico.

– Manuel ¿Estas ahí? – hablo de manera silenciosa, mientras recorría cada espacio familiar.
– Sí. ¿Habíamos quedado para hoy? Se me olvidó por completo.
– Últimamente vives encerrado en esa burbuja impenetrable ¿verdad?
– No comencemos Abbi. No me dan ganas de discutir contigo hoy.
– Lo dejamos para mañana ¿Te parece?
– ¿Entonces a que has venido?
– No se...

Abbigail sacó las manos de sus bolsillos para prender la radio y bailar como desenfrenada sobre la cama de su ex amado.

– Ven techero, bailemos.
– Estas loca – y con total determinación apagó la radio.
– Pero con ella es diferente ¿no?
– ¿De que diablos hablas?
– Si deseas que sea estúpida lo soy, pero no me mientas.
– Bájate y hablemos como gente.
– Tú no eres gente maricón.
– Abbigail, tranquilízate y charlemos.
– No he venido a charlar.

La expresión de dulzura habitual se borró por completo de su bello rostro. Se encontraba perturbada. Se sentó en el filo de la cama, Manuel en cambio llevó una silla frente ella y se dispuso a escucharla.

– Si ya no me quieres, ¿Porque es que sigues conmigo? – le preguntó Abbigail.
– No he salido con nadie más – respondió él.
– ¿Aparte de mentiroso eres imbécil?
– Si haz venido a verme pelear, vete. El show terminó.
– Yo decido cuando hacerlo.

Manuel entonces percibió una sombra que no le gustaba. Ella nunca había sido tan cortante y extraña. Algo, simplemente, la había cambiado.

– Manuel – dijo mirando su reloj –, tengo clases a las seis, así que seré rápida. ¿Me quieres?
– ¿A qué vienen tantas preguntas?
– Me quieres si o no.
– Abbigail mira… yo…
– Eso era lo único que necesitaba escuchar.
– En todo este tiempo me he dado cuenta que lo nuestro no puede ser.
– Si, gracias por ser sincero…
– Me he enamorado.
– ¿Qué?
– Me enamoré Abbigail, no de ti. Ella es especial y...
– Cállate – gritó entre lágrimas – me haces daño.
– La verdad duele, pero es mejor saberla de uno.
– Manuel, ¿No te das cuenta que te di todo?
– Yo nunca te exigí nada.
– Cobarde.
– Cuando dejes de llorar me llamas. Tengo que ir a la Universidad.
– Tú de aquí no te mueves. – Lo apretó tan fuerte de la mano que él apenas pudo zafarse – Ahora me vas a escuchar.

Su mirada desorbitada penetraba los ojos color café de Manuel. El entendió que tenía que atenderla calladamente. Abbigail comenzó su discurso.

– Todo este tiempo me he roto la cabeza planeando la forma en que tú me puedas observar con la misma intensidad que a ella sin embargo, ni siquiera has percibido todos mis esfuerzos ¿Me estás tomando el pelo? Yo te amo, te adoro, pero ya veo que esto no es suficiente.
– No, no lo es
– ¿Lo ves? – y sacando la daga de su pecho prosiguió – Pero tu me perteneces.
– Estás loca ¿Qué te pasa? Entrégame eso – dijo Manuel casi estupefacto.
– No. Escúchame bien: yo puedo estar con millones de chicos, pero si tú no eres mío, no vas a pertenecer a nadie más. Ellas no te merecen ¿No lo comprendes?
– Me estás asustando. Dame eso por favor – se lo dijo casi rogando.
– Me siento peor que tú, créeme, pero es algo que no puedo dejar de hacer.
– Abbigail, eres una muchacha muy linda e inteligente, te fallé…
– Ya es tarde Manuel. Tienes que saber que te amo.

Le hundió el pequeño cuchillo en el pecho. El cayó al suelo rápidamente provocando un fuerte ruido. Abbigail lo miró de pie, no se daba cuenta que su acción podría tener una desagradable consecuencia. Solo se arrodilló y acercó su boca al oído de Manuel.

– Te amo – le dijo susurrante. Le dio un furtivo beso en los labios y salió de su habitación.



No encontré otro video mejor que la fuente de mi inspiración: Das Parfum, die Geschichte eines Mörders (El Perfume, Historia de un asesino) del alemán Patrick Süskind. Este video son las partes culminantes de la película dirigida por Tom Tykwer igual de grandiosa que el libro, donde Jean-Baptiste (Ben Whishaw) nos cautiva con su rara mirada y su excelasa presencia. Admito que desde que ví la película y leí el libro no soy la misma.

domingo, 21 de septiembre de 2008 0 se atrevieron a comentar

Que "NOT" se vaya a la m

Este post se lo dedico a Maria Christina Velez Saravia... La maestra de maestras. Te quiero.

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Estaba dispuesta a continuar con mi vida y enfocarme en los estudios, sin embargo, aun pensaba en esa persona con la que podría unir mi vida en las calurosas tierras de Lloret y pasear por todos los rincones de Palmela pero luego de descubrir el gran engaño de las distancias y después de ver como el Hi5 destruía mi vida, decidí dar un paso aparte del largo camino hacia Portugal y enfocarme en mis estudios. Así apareció "NOT", el típico estudiante de Ciencias de la Comunicación, que tachó el mapa de Europa y La Libertad para acompañarme en el mundo universitario del amor estudiantil y de los sueños con alguien cercano.

"NOT", como lo llamaban sus amigos, era el popular de la clase, el chico que la mayoría de muchachas persigue sin esperar nada a cambio, ese que con su sola presencia, hace que el calor de verano se instale en el aula más fría que deja el invierno. Todas las jóvenes del salón caían rendidas a sus extraños encantos. Su tono de voz, su mirada, su polo negro Headworx lo hacían aún más atractivo a la vista y cuando te saludaba, el perfume de su cuerpo penetraba cada célula de tu alma.

Las cuatro horas de clase de Historia del Perú se hicieron más soportables y en realidad empecé a recordar todas esas pequeñas frases en portugués que aprendí. “Vem Meu Amor” de Ivette Sangalo era la canción que le dedicaba cada vez que lo percibía por los pasillos del G. Tuvo, entonces, que llegar el momento de despertar de ese sueño sublime y dejarlo ir en las garras de otra (pudiendo ser en las mías), dejarlo libre de polvo y paja, permitirle salir por la puerta grande, mientras que yo seguía escabulléndome por la trasera.


El video propuesto es la tipica situación entre el popular y la lorna tímida del salón... Miss Invisible de Marie Digby. Para todas esas "monses" embrutecidas por los malditos regios-populares.

viernes, 12 de septiembre de 2008 0 se atrevieron a comentar

El problema no es quererte

Este post está dedicado a:
- Toda la gente de primer ciclo. Aunque no soy amiga de cada unos de mis ex’s compañeros, extraño esas épocas de peleas y risas que pasamos juntos.
- Beto Recarte, una de las personas mas “chvr’s” que conozco. El que siempre me escucha y anima para seguir adelante. Te extraño imbécil… cuando nos vemos?
- Para los protagonistas de segundo ciclo. Para todos y cada uno de ellos que hicieron que el cielo se tiña de añil y el suelo tiemble al verlos pasar. Los aprecio demasiado.

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Adorado “XH”:

Creo que me estoy enamorando de ti.

No quería usar esa palabra, por las connotaciones que tiene, pero es así como me siento. Todo pasó tan rápido que cuando percibí que mi plan diabólico de venganza no estaba dando resultado, aposté por hacerme daño nuevamente.

Hoy vi a los protagonistas de mi segundo ciclo (menos a uno: el misterioso Manuel Tejero) y no sentí el estómago vacío… las paredes cremas de la universidad siguieron siendo de ese color y no rosas. Hoy hablé con uno de ellos y no lo consideré indispensable, es mas, lo note lejano y hasta un poco indiferente. Y si antes me habría “suicidado” por eso, hoy simplemente no importó.

Mientras reviso el aula virtual de la universidad para poder acomodar las siglas de tu nombre, sigo pensando en que no se si esto es bueno o malo. Me siento confundida, porque comencé a hacerte caso solo por error e ira, solo porque el-que-no-debe-ser-nombrado era distante y extraño. Te encontré al igual que lo hallé a él, siempre creyendo que la suerte no estaba conmigo y que esta iba a ser la última vez que caía en las redes de cualquier iluso, la traicionada fui nuevamente yo. Pero, a pesar de todo, cuando estoy a tu lado siento que me conoces tanto y que tienes ese algo diferente que me encanta.

Tengo todavía un nudo en la garganta porque simplemente no quiero admitir lo que siento. No quiero cometer el error de segundo ciclo, no quiero hacerlo hasta no estar segura. Utilizaré “XH” para nombrarte ¿porqué ser tan obvia?, es mejor no decir nada y si aprendí algo del ciclo pasado es que uno no debe confiar en la gente, no puedes quedar perdidamente “enamorada” del primero que se sienta antes que tú en el examen de Literatura y por último, no debes gastar tus lagrimas si sabes que el no va a volver, que no te extenderá la mano para que caminen juntos.

Eres tan especial que puedo sentirme drogadamente enamorada a tu lado, perdida en el quinto piso del E hablando estupideces. Malditas prioridades que me alejan.




El video que les cuelgo es de Bon Jovi "Bed of Roses" del disco Keep de Faith. Que vivan los 90's!

domingo, 7 de septiembre de 2008 1 se atrevieron a comentar

... But I'm going to be Ok

Decidí colgar el último trabajo que hice en clase de Expresión Escrita y aunque cambié el título, me encantó que a pesar de todo lo que me ha sucedido aún tenga la esperanza de ser feliz.
Para El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado, por todo lo que vivió y soportó.


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Al caminar por los sombríos pasadizos que conformaban su Universidad, Abbigail recordó que en la clase a la cual se dirigía no conocía a nadie. Sus amigas de ciclos anteriores la habían abandonado, la dejaron a la deriva con extraños y misteriosos nombres que en ese momento trataba de recordar. Su mirada solo se dirigía a esa lejana escalerilla que tenia que descender para llegar a su salón de clase. El fierro que conformaba las barandas estaba tan helado como la noche, las paredes de tono añil, teñían febrilmente el fluorescente colocado en lo más alto del muro, el cual emanaba unas ondas blanquecinas-liláceas. Comprobó nuevamente su cuaderno en donde tenía anotadas las referencias de la estancia. Sí, es ahí – dijo débilmente – y tragando un poco de saliva se dirigió a esa tétrica habitación.

Quiso sentarse en la segunda carpeta para dar una buena impresión. Los asientos, que eran mullidos y confortables, invitaban a un descanso placentero y eterno. Las paredes de color cobalto no transmitían de manera eficiente la luz, por lo que ella buscó la ventana más cercana para ver si la luna le suministraba un poco de claridad. Había dejado de sentirse intimidada y extraviada porque algo de esa estancia le era familiar. No parecía el inconfundible e insípido lugar donde se dictan clases. Este sótano desprendía energía en cada rincón. Ya no era esa alcantarilla que ella se imaginaba. Todo estaba en perfecto orden y hasta su ropaje, igualmente original, armonizaba con el ambiente.

Mientras observaba cada baldosa, colocada en forma de mosaico sobre el suelo, recordó los tibios días que permaneció en Portugal, esa alegría invadía su alma hasta materializar su deseo de regresar a Lisboa, donde cada superficie está revestida por una loseta en particular. Su inspección se detuvo cuando una afable luz cenicienta se filtró por la pesada puerta de caoba. Un estudiante de mediana estatura sonriendo con criminal suavidad acababa de entrar al salón, impregnando ese aposento de una especial calidez y un perfume con aroma a lavanda y vainilla.



Este video es "Hand in my pocket" de la grandiosa Alanis Morrissette. Retrata exactamente mi optimismo hacia él, hacia todo.


viernes, 5 de septiembre de 2008 0 se atrevieron a comentar

Amor en los tiempos de Internet


Nuevamente deseo dedicar este post a Juan Diego Guevara Man: Te extraño tanto que hoy me sentí culpable de no estar a tu lado, de no poderte llamar y de no haberme despedido el 20 de septiembre del 2007. Te quiero, regresa.


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Sigo mirando idiotizada todos esos peones verdes del Messenger para ver si uno de ellos eres tú. He puesto mi perfil en “no disponible” para no ser herida nuevamente, para tener alguna excusa de verte. Huyes con los ojos, huyes con las manos y a veces finges que no estas aquí ¿Tienes miedo acaso de que algo pase?

Trato de comportarme indiferente pero no puedo, trato de sentirme como gente pero cuando estas cerca de mi me siento vulnerable a tus escalofriantes encantos, me siento un parásito en tu mundo cerrado.

Tu voz esta aun en mi cabeza como ese aire que todavía me interesa. No, no estás todavía, aun eres el desconocido del pasado, ese que a lo lejos admiraba cuando no me eras tan indispensable como antes, como ahora.

Otra vez he puesto el mentón sobre mi mano pensando en que más tengo que escribir para ilustrar mi patética existencia en este momento. Reviso la hora y me engaño a mí misma cuando paso las páginas de internet buscándote. Quiero hablarte en silencio para poder conocerte, quiero embriagarme con tu dulce aroma para tranquilizarme, quiero mirarte a los ojos y perderme, quiero tenerte y someterme a tus engaños para quedar ciega por tanta afable y cálida luz que emanas cuando me dejas.

Te necesito aunque aun no sé que deseo. He apagado las luces para no ver el nombre que escribí sobre mi computadora en un arranque de amor y cólera. Si, eras tú por el que deliraba y perdía el juicio todos los días, eras el que me hacia desperdiciar tiempo buscando la melodía, el lugar y el tiempo indicado para acordarme de ti y esperar que hicieras lo mismo por mi… y por si no lo sabes, te sigo dando tiempo.



(La canción que les cuelgo se llama "Fast Car" de Tracy Chapman, muy buena para acompañar todos esos amargos ratos)




PS: ¿Debería esperar el lunes?
 
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